AL LLEGAR LA PRIMAVERA ES HORA DE HELADOS E INSTAGRAM

AL LLEGAR LA PRIMAVERA ES HORA DE HELADOS E INSTAGRAM

En cuanto las temperaturas suben un par de míseros grados y la primavera asoma la patita en minifalda, miles de personas se lanzan a las calles en busca de ese primer helado primaveral que rápidamente instagramearán con sus pertinentes hashtags. Y ya no hay quien pare esa escalada heladera. Porque ver a alguien con un helado tiene el mismo efecto viral que un bostezo. No se puede detener.

Si el helado fuera una sustancia prohibida, habría una especie de Hamsterdam (estoy revisitando 'The Wire' y no puedo dejar de comparar la vida con episodios de la serie) en los que ir a pillar a escondidas tu dosis de jaspeado de moka en cucharillas o, incluso ya los más colgados, una tarrina de After Eight.



Existe la errónea creencia de pensar que el helado es algo propio de solteras despechadas viendo Bridget Jones en chándal un sábado por la noche. Pobres ingenuos. El helado no entiende de género ni de condición. Yo he visto a importantes ejecutivos meterse en su despacho una tarrina de medio litro sin apenas inmutarse. Incluso a jueces anticorrupción volviendo a dejar semivacío el envase de un New York Super Fudge Chunk  (si esto no es el nombre de una droga, apaga y vámonos) en el congelador y luego jurar y perjurar que “apenas fueron un par de cucharadas. ¡Y de cuchara de postre!”. Nadie está a salvo. Ni siquiera los que dicen eso de “Yo es que no soy muy de dulce”. Esos son los peores. Suelen ser exadictos que recaen con una inusitada violencia en cuanto son tentados con un tirito de helado de macadamia.

Tienes mas información en : Revista GQ

Publicado en DULCES HELADOS  

03-03-2016

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